lunes, 23 de noviembre de 2015

Captagon: la droga usada por los yihadistas

Tras los recientes atentados de París y al hilo de las diversas actuaciones policiales para determinar los autores de los mismos, han aparecido en los registros efectuados en las viviendas y hoteles usados por los terroristas diversos útiles para consumo de droga y restos de una sustancia conocida por Captagon. Aunque no se ha podido determinar hasta la fecha por la policía,  la presencia de esta droga en la sangre de los autores que cometieron los atentados, sí se puede establecer una relación muy estrecha entre el consumo de captagon y los terroristas yihadistas por las muestras aparecidas en las viviendas y hoteles frecuentados horas antes de cometer los atentados tanto el de Túnez como el de París.

¿Qué es el captagon?  


Un compuesto químico de anfetamina y cafeína, más concretamente de fenetilina que al metabolizar origina  dos metabolitos la teofilina y la anfetamina. Es por tanto, un potente estimulante del Sistema Nervioso Central.

El captagon es un fármaco producido en Alemania en los años 60 para tratar enfermedades como la hiperactividad, la narcolepsia y la depresión y que la Organización Mundial de la Salud prohibió en 1980 por sus propiedades altamente adictivas.

El consumo recreativo se ha disparado en los últimos quince años, principalmente en Oriente Medio, siendo Siria su principal productor. En el año 2000, se producían unos 270 kilos de esta droga pasando a producirse en el año 2013 más de 11 toneladas de la misma.

Esto tiene su explicación al ser una droga de fácil elaboración y bajo coste que triplica los beneficios de su producción. El consumidor la puede adquirir a un precio que oscila entre 5 y 20 dólares.

Es conocido el uso de anfetaminas desde la Segunda Guerra Mundial y su uso extendido en la Guerra del Golfo, por sus efectos desinhibidores, es útil al aumentar la capacidad de concentración con la consecuente aceptación de órdenes, la reducción del dolor y el miedo, supresión del sueño y el cansancio y reducción del apetito, el compuesto bajo el nombre de Captagon además presenta una ausencia de empatía que unido a la gran fuerza física que provoca hace  al consumidor sentirse eufórico y tener un comportamiento totalmente deshumanizado.

Con el uso oral aparecen los efectos a los treinta minutos. Esnifado y por vía intravenosa el efecto es inmediato y se multiplica por tres, teniendo una concentración en plasma y consiguiente duración del efecto entre 12 y 30 horas, dependiendo de la proporción de fenelitina usada en su elaboración.

Como efectos secundarios aparece hipertensión, taquicardia, hipertermia, dilatación de pupilas, rigidez muscular y rabdomiólisis (descomposición de fibras musculares y posterior liberación al torrente sanguíneo) que puede desencadenar una insuficiencia renal aguda y la muerte.



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